Sumisión al Estado

¿Por qué los Liberales están tan mal vistos entre la sociedad y por qué el Liberalismo no está tan bien acogido como otros modelos socialistas o socialdemócratas? Como no soy economista y mis conocimientos acerca de esta materia también son escasos, solo se me ocurren algunas simples razones a nivel más psicológico y jurídico-histórico que me podrían ayudar a intentar explicar este suceso.

Si nos centramos en la historia política de este país y los motivos que lo llevaron a crear el Estado de Derecho actual, podremos entrever algunas causalidades de los propios acontecimientos que propiciaron y evocaron a la sociedad a caer en un tejemaneje de los poderes públicos del que sin una clara conciencia individualista y no manipulada podía uno difícilmente salirse.

Hace falta remontarnos hasta el siglo XVIII, esa época nombrada Antiguo Régimen, para poder explicar la aparición de un aparato al servicio del poder de carácter administrativo que, a petición del monarca, se subordinaría al antiguo derecho vigente. En efecto, en el Estado absolutista tenían una especie de administración central con unidades especiales repartidas según sus propias funciones que sometidas a las normas creadas por un individuo empezarían a desarrollar eso que hoy en día llamamos administraciones públicas. “Estado de policía” concretamente se denominaba, y en donde la policía era aquella cosa que teóricamente acabaría con las diferencias político-estamentales y que tendría por objetivo promover el interés público por encima de cualquier atisbo de individualismo.

Llegó la revolución francesa y sus posteriores revoluciones liberales -no hace falta que diga querido lector que estas fueron un cáncer para el pensamiento individual-. Con ellas se formó un sistema político donde el epicentro del movimiento se hallaría en la soberanía nacional, tal y como lo estipula la Declaración de los Derechos del hombre y el Ciudadano (1789). El poder no era del hombre ya, sino de la nación. Esta premisa generó un marco mental importante porque la dependencia al Estado se iba conformando a medida que se iba limitando también el ámbito de actuación individual por la vía normativa. Pensemos y pongámonos en la piel de quienes ahora pasan a creer en la fuerza de esa nación que ha conseguido tumbar siglos de absolutismo. Seguramente pensarían: somos el colectivo (una nación), al colectivo lo protege el Estado, es necesario el Estado para que no salgamos perjudicados. ¿Entonces qué ocurrió? Evidentemente el Estado legisló para auto-protegerse y a su vez proteger a la nación. Generó tribunales siguiendo el esquema en cuanto a la separación de poderes planteado por Montesquieu, pero en vez de someter el ejecutivo al judicial, este último no podía entrometerse en los asuntos públicos. Es por esta razón que se creó el Consejo de Estado, órgano propio de la Administración pública para controlar su actividad y garantizar esos derechos. Este hecho propició que como el control de la Administración se encontraba lejos de los tribunales ordinarios, generó más reglas específicas para la Administración y más volumen de control. La Administración quedaba limitada, sí, pero cada vez era más sólida, grande y con más peso. En resumen, a partir de ese momento se separaron dos tipos de derecho: por un lado, uno controlado por el poder judicial que se aplicaba a las relaciones privadas, y por el otro el que controlado por el Consejo de Estado se aplicaba a las relaciones entre particulares y la Administración pública.

Muy lejos de los postulados planteados por los primeros teóricos liberales en cuanto al uso del aparato estatal, es decir, libre desarrollo de la economía de mercado, seguridad, instrucción y servicios mínimos, las revoluciones liberales trajeron con ellas una Administración pública más articulada como consecuencia también de la alta demanda social por incrementar el intervencionismo estatal. Nos encontramos entonces una sociedad que, ante el auge de la actividad industrial y la necesidad de innovación en servicios e infraestructuras, cede la responsabilidad de sus inversiones al Estado.

El desarrollo económico surgido durante la segunda mitad del s.XIX, trajo consigo la revolución industrial, el crecimiento de las urbes, servicios y con ellas también la aparición del socialismo y movimiento obrero que descontentos con su situación, lucharon no contra, sino a favor del estado con la finalidad de conseguir más intervencionismo y servicios asistenciales. No es extraño entonces que a mayor volumen de control ejercido por parte del estado mayor sea la tentación de algunos individuos por hacerse con el poder. Con el pretexto de “luchamos por el pueblo” o “somos el pueblo” todo socialista lo que en realidad está pretendiendo es otorgar el poder, la coerción y la riqueza a un grupo privilegiado de individuos, aquellas minorías que con su lucha no respetan el libre desarrollo de los individuos ni de los mercados y que solo requieren el estado para satisfacer sus intereses, los de una oligarquía manipuladora y destructora de mercados.

Llegó el s.XX el cual sirvió para reafirmar el papel prestacional e intervencionista del Estado. La crisis del 29, las dos guerras mundiales y el cambio de paradigma en cuanto a las libertades y derechos de los individuos centrados en el colectivo y la nación, supusieron la aceptación global del estado social y democrático de derecho como garante del bienestar social y de los objetivos públicos planteados. Nos lo venden como que el estado es el medio óptimo de redistribución, sin embargo, lo que no explican es que esta súper intervención en la economía lejos de conllevar redistribución de riqueza más bien lo que consigue es su destrucción. De estado regulador de mínimos, a gestoría. De redistribución de riqueza, a destrucción de riqueza. Viendo los antecedentes, es fácil entender como los regímenes comunistas utilizan la violencia para conseguir y mantenerse en el poder. Es el caos y la pobreza lo que correlaciona con la necesidad de gestión y asistencia social, es por esta razón que el socialismo genera pobreza, porque la dependencia y necesidad favorecen el asentamiento del poder a aquellos que ofrecen fórmulas y soluciones mágicas para quienes se encuentran en situación de riesgo y de vulnerabilidad.

Decía Mills (1967), “los grupos son unidades compuestas por dos o más personas que entran en contacto para lograr un objetivo, y que consideran que dicho contacto es significativo para ellos”.  Esta participación es voluntaria y el aspecto motivacional es determinante, puesto que los individuos establecen objetivos con el fin de tratar de satisfacer sus propias necesidades. La relación de interdependencia que se crea entre sus miembros cuando el objetivo es común además hace que sea cada vez más complicado salirse del objetivo grupal. Es decir, el Estado muy inteligentemente ha establecido un objetivo común, el bienestar, y mediante la participación democrática y la necesidad de riqueza, ha hecho partícipe y voluntaria la adherencia de los individuos al sistema, generando una situación de dependencia que lejos de beneficiar los bolsillos de los ciudadanos, solo sirve para mantener el aparato y gestionar unos servicios que se encontrarían muy lejos de su buen potencial.

La identidad es otra variable importante a destacar. La pertenencia al grupo, en este caso al aparato estatal, hace que los individuos desarrollen una especie de conciencia colectiva, a definirse como grupo y a compartir una identidad común (Turner, 1987). Son grupo porque sus individuos se consideran grupo debido a su interdependencia e identidad, lo que conlleva a la formación grupal y a las rivalidades grupales, es decir, el endogrupo o propio grupo ve como enemigo al exogrupo y a todo aquel individuo que pueda amenazar su status quo. La nación así adquiere sentido, como forma identitaria y colectiva de protección de los intereses de un grupo que se forma a la vez para conseguir el control y el poder a través de unos pocos interesados.

Fue Le Bon en su obra “Psicología de las masas” (1895) el primero que habló del concepto “mente de grupo”, también de la masa como elemento patológico y de su influencia negativa sobre los individuos. Decía Le Bon que los individuos viven en grupo y estos conforman la masa que a la vez genera una “alma colectiva” que sigue sus propias leyes y no se puede describir por las características de los propios individuos que la componen. Por tanto, la masa es una, forma un solo ser y está sometida a lo que él nombra “Ley de la unidad mental de la masa”.

Lo más preocupante es que cuando el hombre forma parte de la masa a través de la sugestión y contagio se despersonaliza y guía sus intenciones en una misma dirección, conforme a la tendencia que genera el alma colectiva. El individuo pierde su identidad en pro del colectivo, solo por pertenecer a esa masa. Su conciencia deja paso al inconsciente, y por ende “desciende varios peldaños en la escala de la civilización” (Le Bon, 1895). La masa potencia los instintos básicos y primitivos del individuo: la inteligencia y educación dejan paso a la rabia e ira, que obviamente se trasladan a un plano colectivo.

Cuando existe el pensamiento grupal como puede ser el Estado socialista impuesto como un objetivo grupal de bienestar, es complicado romper con esa interdependencia establecida, porque el endogrupo te asocia como parte del exogrupo y es entonces cuando se genera rabia y violencia, promovido por una masa en la que no existe el pensamiento individual y que se ha irracionalizado con el objetivo de satisfacer el interés común. Es por esta razón que todas las medidas liberales que se proponen son rechazadas por esta masa acrítica que defiende el endogrupo, es decir, un Estado grande, aquel que en su ideario colectivo y fantasioso le va a recompensar a nivel asistencial.

Anuncios

La legalización del Cannabis, una necesidad

La adolescencia es esa etapa de desarrollo comprendida entre los 12 y 19 años de edad en la cual los chicos, entre otras tantas características, presentan rasgos de no reconocimiento a la autoridad así como también desafío y aversión por las normas que les son interpuestas. Aunque este principio no es inamovible en el tiempo e irá decreciendo con los años, sí que todavía puede perdurar durante la juventud y adultez.
Es interesante recalcar este dato porque a pesar de la insistencia del Estado en prohibirnos cosas, es propio de la naturaleza de los individuos hacer caso omiso, en la medida de nuestras posibilidades, a aquello que va en contra de nuestra voluntad o deseo. Tanto es así que, a pesar de que los artículos 368 y 369 del Código Penal expresamente prohíben la venta y el incentivo al consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, un estudio realizado por el Observatorio europeo de las Drogas (2016) muestra como el consumo de cannabis, líder indiscutible en drogas, constituye un mercado de casi 40 millones de consumidores de los cuales un 6.6% son adultos y un 13.3% son adultos jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y 34 años.
Lejos las medidas restrictivas de impedir el incremento de la actividad, en Europa el consumo de cannabis (ya sea en resina o hierba) ha incrementado considerablemente. Solo en el 2014 se incautaron casi 600 toneladas de resina en toda la Unión Europea con precios que oscilaban entre los 9 y 12€ por gramo y 140 toneladas en hierba con precios que iban desde los 7 a los 11€. Cabe destacar que España es el líder indiscutible de la UE en cuanto a número de incautaciones con ni más ni menos que 175 mil en el 2014 seguido por el Reino Unido con unas 147 mil. Si nos fijamos en el consumo, durante los últimos años España es uno de los países con más consumidores jóvenes a nivel Europeo con un 17% de consumidores, solo superado por Italia, Dinamarca, República Checa y Francia donde esta última lidera el ranking con un 22.1%. Si cogemos por referencia Holanda (15%), donde la venta está permitida con ciertas restricciones a menores de 18 años y a grandes cantidades, o por ejemplo Portugal (5.1%) que ha despenalizado la posesión de todas la drogas, vemos que el consumo en jóvenes y jóvenes adultos es igualmente inferior en estos países a pesar de estar permitido.
Queda demostrado que la prohibición estatal, aparte de ser éticamente un despropósito por incidir en un ámbito de interés individual y privado, no previene ni hace decaer el consumo de marihuana, al contrario. Portugal se ha convertido en referencia Europea por tomar medidas desreguladoras que han favorecido la desestigmatización social de aquellos consumidores habituales y que gracias a la despenalización han visto como ha incrementado el acceso e información a nivel de salud para poder llevar así un tratamiento adecuado a sus circunstancias. Más libertad y menos intromisión por parte del Estado.

Guerra contra Daesh

Alguns articles que valoren costos-beneficis de la intervenció militar contra Daesh, justifiquen que la guerra no surt a compte si es compten les pèrdues generades. Evidentment que una guerra genera costos i a curt termini cert que no es visualitzen beneficis, però em preocupa més la situació a llarg.

És un conflicte molt complex, que ve de força lluny, previ a la repartició de l’imperi otomà. El que sí m’atreviria a afirmar és que existeix una característica comuna que es va repetint durant tot aquest temps, ja sigui per exemple en la revolució dels joves turcs vs Hamid II o la Guerra civil Síria: amb el pretext d’enderrocar tiranies i/o imposar règims constitucionalistes, s’imposen o volen imposar altres tirans.

Amb la primera Guerra mundial i la repartició de l’imperi Otomà entre britànics i francesos, queda la idea de culpabilitat sobre occident per part de la comunitat musulmana atribuint-los el declivi i l’occidentalització del territori. Post 2a Guerra Mundial es crea l’Estat d’Israel i USA s’hi posiciona favorablement, això és motiu de guerra per part de la futura Al Qaeda que es forma arran que Afganistan planti cara a la URSS durant la guerra freda, generant soldats armats cada cop més radicalitzats contra occident. Vull dir, no només és necessari analitzar costos/beneficis a curt termini, sinó que també cal pensar en els motius ideològics i/o religiosos com a predictors de les possibles futures conseqüències: L’Islam vs. Occident.

S’han generat dos blocs clarament diferenciats però no menys heterogenis, i és que no tots els musulmans són radicals, però Al Qaeda ha estès la idea que tot i la no-agressió dels contraris, l’Alcorà diu que han de lluitar contra els infidels per imposar la seva religió i així salvar el món d’aquest perill. És a dir, encara que existís un suposat principi de no-agressió, el gihadisme no estaria disposat a respectar aquesta llibertat.

Poc després de l’11-S Bin Laden amenaçava USA que no pararien fins que no exterminessin els jueus d’Israel (2001). En tensió constant i Estats Units posat com a garant de l’ordre internacional, Bush el 2003 decideix envair Iraq per enderrocar el règim de Sadam Hussein. Al final el que va provocar la invasió d’Iraq a través de les presons militars va ser la creació del Daesh. És cert que ISIS es crea per culpa del fatal intervencionisme de Bush, però Al Qaeda ja actuava d’abans i en aquests territoris sempre hi ha hagut pugna entre models polítics més occidentalitzats/secularitzats Vs. islàmics.

Al Baghdadi i seguidors busquen la creació d’un califat que es pugui autofinançar, per això reben ajuda dels països del Golf. Hi ha dubtes sobre l’extensió del Califat, però ja s’ha escoltat en repetides ocasions que no es centraria exclusivament en l’Orient pròxim si no que hi ha intensions de fer-lo extensiu també en territori occidental. És a dir, existeix una amenaça real en potència que cal frenar.

islam will conquer

Què tenim ara? Aprofitant el conflicte intern i inestabilitat existent tant a Síria com a Iraq, ISIS sobre el 2014 aconsegueix envair la meitat de Síria i 1/3a part d’Iraq; només a Raqqa són 100.000 persones. A través de la invasió de les ciutats atraquen bancs i ciutadans. Només amb la conquesta de Mosul, ciutat clau per trobar-s’hi els principals bancs d’Iraq, ISIS aconsegueix milers de milions de dollars. 1/4 part dels ingressos d’Estat Islàmic vénen del petroli; es calcula que generen uns 600M$ a l’any. Exploten els pous d’una manera molt barroera però venen el petroli 1 terç més barat que a preu de mercat. També passa així amb el cotó. Fabriquen cotó de mala qualitat i el venen al mercat negre, en gran part a Turquía.

Aquest però no és el seu objectiu. ISIS va dominant el mercat amb la finalitat d’engrandir el territori, i és que no és menys important destacar que l’única manera de frenar les aspiracions napoleòniques de Hitler durant la 2a Guerra Mundial, després del fracassat acord de Munich (1938), va ser declarant-li la guerra a Alemanya. No és només ISIS, és l’islamisme radical armat contra occident que està en constant expansió des del final de la guerra freda i que a igual que Hitler, no sembla que tinguin intensions de rendir-se; és més, a diferència de Hitler, ells no amaguen en aquesta fase inicial d’intencions bèl·liques clares.

Les causes d’aquest conflicte són polítiques i econòmiques, però també ho són religioses. Aquesta darrera és la que em fa patir més; el fanatisme i irracionalitat, valgui la redundància, són difícils de combatre de manera civilitzada. Aquesta és una guerra psicològica i militar de captació, conquesta, adoctrinament i inferir odi cap a tot allò que tingui aires occidentals on la imposició de la Sharia és una autèntica agressió contra l’Estat de dret i les llibertats bàsiques que des d’occident s’han anat acceptant des de ben bé el s.XVII. Hem de tenir present que sense una bona resposta a temps, prevenció i forta intervenció militar, augmentem dràsticament el risc pel que fa a un perill futur. L’amenaça és real i va sense fre, i contra qui no entén de lleis ni raons, la força és l’única arma que els pot aturar.

shariaISIS-Children-014430934057

 

2 primeres FOTOS extretes de: ISIS Women Unveiled (Terrorism Documentary) – Real Stories

RUI per DUI?

 

El referèndum unilateral d’independència va tenir sentit al 9N el qual va acabar sent un “bluff” perquè ni ERC, CDC ni CUP, a part de no donar-li garanties democràtiques, tampoc li van donar vinculació política. És a dir, van ser ells els que van tenir l’oportunitat per desobeir a l’estat espanyol i no ho van fer. El gran problema ara mateix és una qüestió de confiança. Després d’obeir més de 50 sentències, després que Artur Mas prometés un referèndum vinculant per acabar quedant-se en res, quanta població es mobilitzarà i fins a quin punt servirà perquè la resta d’Estats que NO et volen reconèixer ho facin? Les mateixes persones que no han desobeït mai seran capaces de controlar el territori per la força? Els drets fonamentals entesos com a principis universals estan bé com a filosofia, i jo els defenso, però això no implica que els altres Estats també ho facin, ja que vivim clarament dominats per corrents positivistes que poden frenar aspiracions 100% legítimes (no oblidem que al món occidental impera la “Rule of Law” i que la independència és il·legal).
Per tant, si el que es vol és jugar de debò el que caldria primer és un cop d’efecte real per dotar a la població de confiança; òbviament tornar a fer un referèndum seria l’excusa perfecta per intentar repetir allò que no van saber o voler fer el 9N. Per què caure en el mateix parany i perdre més temps quan estan legitimats per fer la DUI, allò que”””suposadament portaven al programa”””, tenint 72 diputats, i podent celebrar un referèndum ratificatori posterior?

Només exercint la força s’aconseguirà que la resta d’Estats es mullin degut a que cap Estat entrarà gratuïtament en conflicte amb un altre Estat, és evident aleshores que amb excuses com el RUI s’està postposant el inevitable. Si el que es vol és la independència, la declaració unilateral és l’únic camí per saber realment fins a on es pot i s’està disposat a arribar. Mentre es repeteixin fórmules ja fracassades i pensades pels mateixos protagonistes de sempre, el destí que ens espera és el mateix que el del passat.

Opinió escrita com a resposta a un Tweet* https://twitter.com/Betsalat/status/743053416449081344

L’enemic d’Espanya, el Liberalisme

Llibertat, aquella paraula tan mal utilitzada i a la vegada tan poc aplicable en el si d’una Espanya que pateix en les seves pròpies carns la corrupció d’un sistema que retro-alimenta la consolidació d’una ideologia tan corrupta i tan esclava com és la socialdemocràcia.

Sembla que el liberalisme va passar de puntetes per la península Ibèrica durant el seu sorgiment així com també va durar i calar poc en la seqüència temporal posterior. Quan es produïren el seguit de revolucions liberals que acabaren amb l’antic règim, la societat de privilegis i el consegüent establiment de l’Estat de Dret, Espanya va continuar gaudint d’uns reis absolutistes que, seguint la idea de Bodin i Hobbes, es quedaren amb el poder dels seus súbdits prenent-los-hi així totes les llibertats. I és que Espanya sempre ha anat un parell o dos de segles retardada en això del món de les idees.

Com he dit, a Espanya no li agrada la llibertat. Segurament el punt de partida d’aquesta aversió reprimida contra el liberalisme el trobaríem molt abans de la revolució Francesa i Americana, fins i tot de l’Anglesa. L’origen és Holanda. La guerra dels Vuitanta Anys i el tractat de Pau de Westfalia que van acabar amb la dominació de la monarquia Espanyola sobre Holanda i la consolidació d’Holanda com un estat independent, van ser els referents que van desencadenar les revolucions liberals posteriors. Per aquesta raó, per Espanya la lògica és pensar que la concentració de poder en mans d’uns pocs i la negació de llibertats als individus dificulta el sorgiment del pensament liberal i així no posa en risc la unitat de l’Estat ni la societat estamental de privilegis. És fàcil pensar que aquesta teoria, la de negació del liberalisme com a mètode que té per objectiu la repressió i control social, és contrastable amb el franquisme, però encara que per alguns costi de digerir, també ho és amb la pseudodemocràcia amb la que estem immersos actualment. A tall d’exemple, no és casual que Franco decidís imposar la monarquia amb l’objectiu de “preservar la unidad nacional”; òbviament la monarquia espanyola representa tot allò que condueix a la concentració de poders i sistema de privilegis/interessos que debiliten l’acció i pensament individual.

Actualment podríem afirmar tranquil·lament que Espanya no és un Estat de Dret. Si bé va heretar la idea i estructura bàsica que proposaven els liberals clàssics del què hauria de ser l’Estat modern, és a dir, la divisió de poders i el respecte pel contracte social, la sobirania nacional/popular i els Drets Naturals, falla en l’aplicació de cadascun d’aquests conceptes, és a dir, amb la politització del Poder Judicial el qual queda subordinat a l’Executiu i Legislatiu, i la manca de reforma d’una constitució que no respecta un dels Drets fonamentals més bàsics, el de la llibertat individual.

La opacitat del sistema, la falta de transparència política, la jerarquia racista/genètica i una llei que no dóna seguretat als ciutadans perquè està controlada per la pròpia classe privilegiada, crea un model d’Estat oligàrquic que facilita la corrupció política i la contractació i creació de polítiques a favor d’amics i familiars.

Aquest nepotisme i sistema clientelar des d’un punt de vista independentista ha de ser enderrocat ja que genera dependència al propi sistema i incapacitat de maniobra. La solució es troba en la ideologia, en el liberalisme, perquè és només aquest model enemic d’Espanya el que es centra en la voluntat de l’individu, trenca amb la indefensió apresa, genera un model de competència, meritocràtic, que implica rivalitat, confrontació i potència el lideratge d’aquelles persones més aptes pel cas, amb més capacitat i formació. En el cas que hi hagués una quantitat de catalans disposats a assolir la independència i a voler assumir-ne els costos, segons Locke, seria l’Estat qui declararia la guerra a l’independentisme que a través de la coerció, li prendria la llibertat i el posaria en Estat de guerra. La solució que proposaria Locke, considerant-la del tot legítima fora de l’estat de naturalesa, seria que l’independentisme matés l’Estat. Per tant, ens trobaríem en legítima defensa des d’un punt de vista jusnaturalista: castiga a aquell que et vol destruir més considera la reparació de danys.

És el liberalisme, a més a més, l’única ideologia que li permetria al rival respectar i/o assumir qualsevol acció independentista com a vàlida. El fet de treure-li competències i poders a l’Estat, a la seva capacitat d’intervenció, mentre prioritza i potencia qualsevol acció sorgida en el pensament individual que es fonamenti en el Dret Natural, el dotaria de la voluntat d’evitar l’esclavatge i l’Estat de guerra, per poder romandre en la pròpia naturalesa. Per tant, si el liberalisme fos el sistema predominant i se seguís el corrent de Von Mises, el referent liberal del s.XX, el dret d’autodeterminació quedaria automàticament reconegut fins i tot pels mateixos espanyols. Recordem que Von Mises no parlava del dret d’autodeterminació de les nacions, sinó del dret d’autodeterminació dels habitants d’un territori amb capacitat per formar una unitat administrativa independent”.

Per acabar, m’agradaria afegir que els catalans no hauríem de tenir una visió victimista de la realitat; el problema tant poden ser els Corsini-Corsán-PP, com els Alemany-Abertis-CDC, com el nostre poc respecte cap a la llibertat.

Sense liberalisme mai serem lliures.

Veneçuela, una democràcia?

Actualment, la democràcia és el model polític més ben valorat a nivell global com a mode d’organització política d’un estat. És tan la visió positiva que se’n té d’aquest sistema que alguns estats diuen complir els requisits per ser considerats estats democràtics quan els criteris o característiques comunes que comparteixen confirmen que realment no ho són; aquest és el cas de Veneçuela.

El “denominador comú” de les democràcies està conformat per 6 factors que regeixen el que hauria de ser considerat un estat democràtic. Si ens basem en l’informe de l’International Institute for Democracy and Electoral Assistance o IDEA (2014) pel que fa a l’estat de les democràcies a Amèrica llatina, podem constatar que concretament Veneçuela està a la cua en les 8 dimensions que analitza: estat de dret, rendició de comptes electoral, responsabilitat interinstitucional, participació política, competència política, llibertat, solidaritat/igualtat i capacitat de resposta.

L’ IDEA ens informa com a Veneçuela no es garanteix la neutralitat en el sistema de votacions, tampoc hi ha llibertat d’organització política -ja que l’estat coacciona a l’oposició- i finalment limita el finançament als partits aliens al govern, però no al propi. A causa d’aquests fets (entre d’altres) no s’ha permès l’existència d’una oposició forta i permanent. Basant-nos en el denominador comú de les democràcies podem afirmar que existeix una absència de restriccions en l’accés a qualsevol activitat política per a qualsevol membre de la comunitat, de capacitat per associar-se en grups polítics independents i una manca de llibertat i imparcialitat en quant a l’elecció electoral de les autoritats.

El següent factor a considerar és que hi hagi un control permanent sobre les autoritats públiques. L’IDEA ens informa com Veneçuela no seria un estat de dret ja que no existeix independència entre el poder judicial i el govern degut a que els pocs jutges exercint són escollits pel mateix govern. Per tant, sense la possibilitat que l’autoritat quedi sotmesa a les lleis, la plena sobirania de l’estat recau en el president i el seu entramat burocràtic, fent que el poder del poble, a diferència del que proposa la democràcia, es concentri a mans d’uns pocs.

Un altre aspecte a tenir en compte és que a Veneçuela no hi ha llibertat d’expressió, ni es permet per part del govern una oposició seriosa que li pugui fer la competència. L’IDEA afirma que en els últims temps hi ha hagut moltes denúncies d’una forta i violenta repressió per part de l’autoritat contra els activistes civils i polítics, fins i tot amb pràctiques de tortura. També destacar que no existeix llibertat de premsa ja que existeixen limitacions per part del govern, pressions i control abusiu de les emissores amb la finalitat de fer-se autopropaganda.

La política en tot sistema democràtic pretén garantir la cohesió i integritat social a través de la representació i aprovació de normes que regulen i limiten el control social en base a uns principis i drets emanats directa o indirectament pel poble. Perquè hi hagi democràcia primer de tot cal que la majoria de la societat estigui conforme amb el propi sistema i amb els seus objectius. Si mirem l’informe de l’IDEA, a Veneçuela aproximadament un 80% de la població està a favor i considera que la democràcia és el model òptim per governar. Ara bé, si ens fixem en la legitimitat percebuda, és a dir, en el grau d’acceptació social en base a les propostes executades pel govern i el propi govern, més del 50% de la població considera que en el seu país no hi ha democràcia o, si més no, l’estat és poc democràtic. La democràcia substantiva entre d’altres, té com a objectiu mantenir la cohesió social entre els individus de la comunitat. Si confrontem les dues posicions, entre el 80% de partidaris que consideren la democràcia la forma òptima de govern contra el més del 50% d’individus que consideren que no viuen en un estat amb plenes garanties democràtiques, restant aquestes dues visions, només queda un 30% de la població a favor de la democràcia que consideri el govern i el sistema veneçolà democràtic. Lògicament, un 30% és una minoria de la població. Partint d’aquesta base, el conflicte entre demòcrates contraris al govern i els que es consideren demòcrates però que representen una minoria (legal però il·legítima) està garantit, fet pel qual, davant les protestes dels contraris a l’autoritat i del propi conflicte, en sortirà un conflicte social que generarà disgregació social. Si la democràcia havia de servir per garantir la cohesió, aleshores aquesta també hauria de se majoritària.

Sense majoria no hi ha cohesió i sense cohesió no hi ha democràcia.

“Som i serem”, diuen.

Portem ja 4 grans manifestacions consecutives d’ençà que el poble català va decidir engegar l’inici del procés; un procés que diuen que és cap a la llibertat i que al final ha acabat sempre cedint davant de la sentència d’algun tribunal espanyol. Per quin motiu gran part dels catalans diuen voler una cosa per al final no acabar fent-la?

L’ésser humà respon d’acord amb necessitats i motivacions. Les motivacions poden ser primàries o secundàries. Primàries si són d’origen fisiològic (menjar, sexe, respirar, dormir, etc.) i secundàries si són apreses o adquirides (socials, intel·lectuals, ideològiques, etc.). Pel que fa a la motivació, és amb la primària que es veu clarament com tenim la voluntat d’aconseguir l’objectiu que la necessitat reclama. Evidentment una actuació contrària a una necessitat fisiològica podria esdevenir un problema en l’àmbit patològic, per exemple, si no menges o no respires amb bastant probabilitat et mors. Si fem ús d’una al·legoria amb el mètode freudià, aquest fet esdevindria la pulsió del Thanatos. Algú podria pensar: “estàs dient que el poble català pateix d’algun tipus de trastorn mental?”. Doncs NO. Ni molt menys, ja que per estadística és molt improbable que existeixi un % tan elevat de població trastornada.

Continuant amb referències psicoanalítiques, Lacan deia: “és la no consecució del desig el que provoca el gaudi perquè quan s’aconsegueix aquest desapareix”. Aquest raonament (tot i que bastant coincident amb la situació actual) és també fals, ja que això implicaria que tampoc intentaríem satisfer les necessitats o motivacions primàries.

Per tant, en quant el poble català, ens basarem amb la pulsió de vida i el desig entès com a motivació i necessitat per assolir o aconseguir un o diversos objectius. Maslow, A. (1943) proposa una piràmide on classifica les necessitats humanes en funció de la creació i adquisició d’aquestes durant cada “life span”. En la base es situen les necessitats fisiològiques, en el següent nivell la seguretat, seguidament les necessitats socials, després la necessitat de reconeixement i finalment la d’autorrealització.

Els processistes sembla que s’han quedat en el segon i tercer nivell d’aquesta piràmide. La necessitat social (tercer nivell) és un element que hauríem de tenir en compte des del punt de vista de la necessitat de pertinença al grup. Com a éssers socials és més fàcil seguir a la massa que no pas separar-te i ser-ne un element discrepant. Per tant, la necessitat/desig/motivació social per ells és la de l’acceptació del grup.

L’ altre punt a tenir en compte és el de la seguretat i la por. Els conductistes parlen en termes de recompensa i càstig. Assolir objectius pot comportar conseqüències negatives, positives o la combinació d’ambdues. Si les conseqüències negatives són més fortes que les positives, aleshores com a instint de supervivència i/o pulsió de vida, seria més fàcil abandonar l’objectiu inicialment establert. És a dir, l’assumpció del risc, element necessari en la ruptura davant d’un estat com és l’espanyol, no es contemplaria des del mateix moment en què no satisfaria la necessitat. Per tant, per assolir el segon objectiu de la pirámide, el de la seguretat, és 100% necessari que no hi hagi probabilitat de càstig.

El quart nivell, aquell que els grans independentistes no han assolit perquè s’han quedat en fases anteriors, és el que Maslow anomena com el de “reconeixement”. La correcta resolució d’aquest tram implicaria tenir cobertes necessitats tals com independència, èxit, competència o llibertat per exemple. Maslow diu que la manca d’aquestes necessitats suposa un problema d’autoestima i implica un clar complexe d’inferioritat. Aquest fet es fa evident en les mostres “d’atreviment” i “desafiament” del poble català envers l’estat espanyol. Uns atacs que no surten de la bombolla de seguretat i es transformen en manifestacions reivindicatives, lúdiques i festives que no comporten cap conseqüència política real. Aquest esdeveniment reflecteix i confirma les dues fases anteriors de les quals abans parlàvem: la necessitat de seguretat i la necessitat d’afiliació i pertinença. Només són capaços d’avançar cap a la tercera fase si la segona, la de seguretat, no comporta cap perill real. Però a causa d’aquesta falsa seguretat, no poden arribar a cobrir ni la penúltima fase, ni l’última i cinquena d’aquesta jerarquia: la necessitat de “autorealització o autoactualització”, altrament dit, la necessitat de ser i la motivació de créixer lliurement.

Per acabar aquesta entrada, no m’agradaria deixar d’anomenar un altre element clar que influeix en la no acció: La pressió i propaganda del règim. Tots sabem l’efecte dels mitjans de comunicació i la poca democràcia que hi ha en aquest país. Quan hi ha tanta manipulació mediàtica la motivació o necessitats dels individus poden ser controlades per tercers, és a dir, si tu vols una cosa, la pressió social et pot fer creure que aquest no és el camí per assolir-la. Fins i tot et podrien fer creure que aquesta no és la cosa que vols. Un clar exemple d’aquest fet la trobaríem en publicitat i màrqueting, on les necessitats dels consumidors moltes vegades són generades per la pròpia empresa o mercat.

Petem la bombolla. Cremem etapes. Entrem ja a la zona de risc.

La constitució i el constitucionalisme

“La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la
seguridad y promover el bien de cuantos la integran (…) Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.”

Ironia: La constitució és ironia i els constitucionalistes són irònics.

1865. A partir de la 13a esmena a la constitució els Estats Units d’Amèrica amb el lideratge d’un Abraham Lincoln formant-se progressivament quant a tesis abolicionistes, decidiren abolir definitivament l’esclavitud. Tot i la legalitat prèvia en el canvi constitucional abolicionista, podríem afirmar que l’ètica de la societat americana durant els més de 100 anys que va durar l’esclavitud estaria renyida amb els estàndards actuals moralment acceptats.

Si ho traslladem al conflicte català-espanyol, una revolta d’esclaus, una guerra de secessió -ideològica- i/o una declaració unilateral d’independència, és a dir, actuacions contràries a la constitució, serien 100% legítimes des del mateix moment en què no es defensa un canvi constitucional a Espanya (tampoc a curt termini) i sí s’incompleix un dels drets fonamentals de l’ONU, el dret a l’autodeterminació dels pobles. Per tant, quan un espanyol constitucionalista defensa que no pot haver-hi independència perquè la constitució no ho permet, em fa plantejar-me: també trobaria ètica l’esclavitud d’entre el 1776 i el 1865 perquè així ho permetia la constitució?

És irònic que els constitucionalistes espanyols s’acullin a una constitució que utilitza conceptes com “llibertat”, “seguretat”, “drets humans” o la “protecció de la cultura, tradicions, llengües i institucions dels seus pobles” quan es troben immersos en un conflicte en el què precisament es reivindica la discriminació d’aquests conceptes. És la llibertat dels individus la que preval sobre un text arcaic. És la seguretat que dóna un referèndum la que acaba amb el conflicte. Són els drets humans els que cerca l’ONU, que a la vegada defensa el dret a l’autodeterminació. Són la cultura, la llengua i les institucions del país les que es troben en intervenció constant i desprotegides en l’àmbit estatal.

Si bé és cert que un estat té el dret nacional de protegir la seva unitat territorial (així com Estats Units ho fa amb Texas), també existeix el dret internacional per resoldre conflictes emergents. Deia Jefferson: “If a law is unjust, a man is not only right to disobey, he is obligated to do so”.